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  • Edgar Yitani

“¿Quién es la bujía que se encendió; para proteger a la humanidad?.”


“Cuando enciendes una luz para alguien al andar entre las sombras, ella también alumbrara para ti; se precavido y recuerda de llevar suficiente aceite para no perderte en el camino.” - Edgar Yamil Yitani -

Hoy en día, con la introducción de la mujer en todos los ámbitos de la actividad social, parece iniciarse un cambio para el bien común, en busca de mejoras y cambios en la sociedad, en donde se dignifique la calidad humana sin fronteras y sin distingos.


La humanidad, a través de los siglos, ha venido perdiendo capacidades propias, ya que al perder su rumbo natural de vida y caminar por los caminos del orgullo, la venganza, el odio, la corrupción, el engaño, la mentira y muchos otros actos negativos, solo han nublado nuestras capacidades naturales de adaptación y sobrevivencia natural.

Cuando hablamos del ser humano algo dentro nos mueve a ayudar al prójimo y participar en la ayuda mutua; el bien es natural en nuestras vidas, nacemos con él, de nosotros depende el fortalecerlo o el despreciar.

Pero eso nos debe de hacer más humildes y responsables, ya que tomar responsabilidades nos compromete con nosotros mismos y con los demás que confían en nuestra capacidad y criterio; parece ser que la mujer está siendo el freno que nos hacía falta para detener la inobservancia de las leyes naturales; pero no podemos dejar en ellas tan grande responsabilidad; es obligación de todos sin distingo de sexo, edad, creencia o pensamiento.

Necesitamos entender la verdad, aprender a respetarnos, como a respetar a la naturaleza y a la vida misma; por ahí tenemos que iniciar, hay que reconsiderar nuestros actos de los últimos dos mil años. Para ello se requiere de saber vivir con ética y valores, es necesario y muy importante el fortalecer los valores en nosotros y en la sociedad.

Hay que iniciar a creer en nuestras capacidades y fortalezas naturales, esas que hemos olvidado por buscar una vida más favorable a nuestras conveniencias aunque nos lleve al abuso y explotación de los demás.

No hay que victimizarse o resignarse a ver qué sale, tengamos confianza en nosotros mismos, porque todos tenemos la misma oportunidad de mejorar y de apoyar y auxiliar a los demás.

La destrucción no es el camino, tampoco lo es el egoísmo y la alevosía en nuestros actos; seamos sinceros, como también transparentes en nuestro actuar y ello motivara a quienes nos rodean para ser mejores personas; ello cambiará nuestro pensamiento, que brinda nueva dirección a nuestras vidas y dará a nuestro yo interno una nueva luz e integridad a nuestros pensamientos.

Hay que saber ser certero y sin miedo debemos de expresar lo que somos, lo que deseamos, lo que sentimos, lo que planeamos; porque solo con valores podremos cambiar el rumbo equivocado que ha tomado la humanidad; cierto es que no somos perfectos, pero si cada uno ponemos un grano de arena, estaremos participando en el cambio y sin que lo notemos, el camino será una ruta nueva que todos podemos mejorar.

Nos detenemos por el miedo al qué dirán, por ello se pierde la autoestima; tomemos ejemplo de las mujeres, que a través de los años nos han demostrado que nunca hay que darse por vencidos, que el esfuerzo debe de ser constante y que la derrota no existe, solo se trata de retrasos en el camino hacia el éxito.

Hagamos memoria y nunca en nuestras vidas encontraremos a una verdadera madre que nos diga que estamos derrotados, que somos insignificantes o despreciables; sin importar nuestros actos, una mujer busca fortalecernos, re orientarnos y apoyarnos en la lucha por una mejor manera de vivir y nos impulsa siempre a ser partícipes en el mundo.

Ir a la deriva, es caminar sin dirección o rumbo, siempre se puede corregir el camino de la manera más fácil; ser personas de promoción de la autoestima ayuda a nuestra superación y a la de los demás. Por ello hay que luchar siempre y en todo momento; somos parte de la humanidad y ello nos hace responsables de buscar un futuro mejor para todos.

Poner el ejemplo con nuestro comportamiento, es parte del inicio; aprender de los demás es un apoyo y al responsabilizarnos de nuestro compromiso, ello nos llenará de fuerza y fortaleza, la que nos llevará a lograr las metas anheladas.

Ser claros e íntegros en nuestros actos y palabras, es un motor de impulso; así las mujeres nos lo han mostrado y demostrado durante cientos de años, sin embargo no hemos tenido el valor y el coraje para ver el camino que han trazado con su entrega, nobleza y sacrificios. Cuando decimos que debemos aprender de los demás, también las incluye a ellas.

Recordemos que todos somos iguales, sin que el sexo o el credo nos divida, sin que la nacionalidad o el poder nos nublen la mente; seamos imparciales y reconozcamos en mujeres y hombres que todos tenemos la capacidad y merecemos la distinción de una nueva oportunidad para poder demostrar de lo que somos capaces, ello nos llevara a forjar con temple una nueva y mejor humanidad.

La autoestima es un camino noble que siempre nos llevará a un buen puerto.

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