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  • Edgar Yitani

LA VIDA EN HOMBROS.




Pongamos La niñez sobre los hombros de mamá y papá, nuestra juventud sobre los sueños; para que en la madurez podamos enfrentar sin miedos nuestra realidad.

Edgar Yamil Yitani.



Cuando hablamos de jóvenes, lo hacemos sin distinción de sexo, el género aquí no aplica, lo que se menciona es para todos.

Estar en los hombros de nuestros padres o tomados de sus manos, desde la niñez nos pone a una altura inalcanzable; nos hace sentir importantes y verdaderos gigantes sobre todo el mundo, también nos da la seguridad más grande y nos deja ver que los horizontes si son conquistables.


Cuando alguien se encuentra cansado, agobiado y deprimido, cuando siente que su alma lo puede abandonar porque nos sobran los problemas y ello entristece el corazón; ese es el momento de detenernos en la loca carrera de la vida y tranquilizarnos para pensar. Entonces hagamos una parada y tranquilicémonos y necesitamos un alto en nuestro andar y entonces recapacitemos sobre lo que somos, lo que queremos, y lo que buscamos.


Es ahí cuando nos damos cuenta de que tiempo atrás, al estar sobre los hombros de las madres y de los padres que desde ahí, las montañas perdían su inmensidad, su lejanía se convertía en insignificancia, en ese momento nada ni nadie nos podía superar; en aquellos tiempos era como estar de pie en la más alta de las montañas, una montaña que siempre nos hacía sentir únicos, resguardados, amados y muy favorecidos.


De la mano de nuestros padres, no había miedo a los vientos fuertes o a los mares tormentosos, su seguridad y amor hacia nosotros nos hacía poderosos, siempre éramos triunfadores al estar de las manos o en los hombros de mamá y papá.


Luego entonces, en esos momentos de flaqueza recuerda, que desde la infancia eres vencedor y siempre sales triunfante, no se trata de género, se trata de recuperar la credibilidad en uno mismo, tengamos fe en nosotros, ello nos fortalecerá para encontrar la solución a todo.


No queramos salir corriendo tratando de resolverlo todo al mismo tiempo, es mejor enfrentar las cosas una a una, que las demás ahí tienen que esperar a que las resolvamos, a veces el tiempo solo las resuelve o nos da la oportunidad o la salida para hacerlo; lo importante es que podamos entender que sin importar la edad, la situación o la tragedia, fuimos creados triunfadores y poderosos, con metas firmes y seguras, con el impulso sincero de quien te ama, con la fortaleza que se inyecta cuando a alguien se le quiere.


Nunca se estará tan alto, seguro y fuerte como en los hombros y las manos de mamá y papá; pero ahora nos toca a nosotros dejar subir a alguien más a esas alturas, alguien más tiene que conquistar esas montañas y valles, alguien tiene que vencer las tormentas en el mar.

Es en ese momento, cuando debemos de ver quien camina a nuestro lado, que mano nos sujeta, cuál la que nos fortalece e impulsa hacia la meta y nos lleva a ser triunfadores.


Ya no será solamente la mano de los padres; ya habrá alguien más a nuestro lado, que en forma directa o indirecta nos apoye e impulse; se convierte en nuestra compañía y se integra a nuestra vida.


Cada día que vivimos, como cada amanecer en nuestra vida, es un milagro.

Es maravillosos tener triunfos y caídas, victorias y derrotas, porque ellos nos regalan la madurez que solo se obtiene andando por el mundo.


A veces con valentía, en otras con miedo, pero siempre con la frente en alto, es así como siempre lo hemos conquistado y vencido a todo lo que se nos enfrenta.


Ya entendemos que escuchando se aprende más, y con humildad se abren todas las puertas; ya entendemos el porqué es más sabio aquel que calla, porque escuchando más se aprende y menos nos equivocamos; no caigamos en el error de aquel que se pondera a sí mismo.

El presumido, el ostentoso, el deshonesto, así como el ignorante y el farsante; mucho tienen que decir, porque con ello piensan que nos engañan y sin saberlo solo muestran sus defectos y lo difícil de su existir.


Todo eso nos deja ver, que hay otros con más problemas, con más angustias y problemas que los que nosotros podamos tener, detenernos no es malo, nos sirve para recargarnos de energía, de valores y sensatez; que de donde lo sacamos todo ello, simplemente de los mejores recuerdos de nuestra niñez, nuestros padres no nos trajeron para caer, sino para ser vencedores, conquistadores, triunfantes continuos y seres amables y confiables ante cualquier situación.


En todo ello no importa cuanto agobio se pueda sentir, recuérdate a ti en cada instante si bien “existo” es porque para nosotros siempre quisieron lo mejor, luego entonces busquemos los mismos objetivos en nuestro momento actual y dejemos huella no solo en nuestros hombros, sino en el corazón de todos aquellos que son parte de nuestra vida.

Una buena obra todos los días nos dará alegría y felicidad; porque lo mejor de la vida se encuentra no en el dar o en el recibir, sino en la satisfacción del deber cumplido.



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