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  • Edgar Yitani

Nadie Como Una Mujer

Actualizado: 9 dic 2020


Mujer, a ti que llenas mi vida, mueves mis esperanzas y haces realidad mis sueños; gracias por estar cuando mas te necesito, porque tu amor lo siento, estés cerca o distante.

Edgar Yamil Yitani Ortega

Reflexiones sobre el afecto y la amistad nos llevan a entender lo que a veces cotidianamente no vemos. Pero siempre terminamos con la misma conclusión, “Como una mujer nadie”.

En ellas encontramos el apoyo en los momentos difíciles, y sus brazos parecen caminar con nosotros y aun estando lejos nos sostienen cuando sentimos que vamos a desfallecer.

Aun sin que nos lo digan, el suave roce de su piel nos indica que nos quieren; aunque muchos de nosotros en el momento, no lo entendamos.

En cada uno de sus latidos nos inyectan vida, amor, esperanza, fortaleza, dulzura, cariño, confianza, seguridad y nos bendicen incansablemente.

Una mujer nos hace sentir su amor de madre, esposa, hermana, amiga, vecina o conocida aun cuando se encuentre a miles de kilómetros, su amor, afecto y cariño no conoce distancias, para ellas no hay fronteras o imposibles.

Teniéndole cerca, a veces no les damos el tiempo y la atención que se merecen, y a veces ni un algo de nuestro agradecimiento; cuando que ellas siempre nos quieren y aman en todo instante y nos llevan en todo momento en su pensamiento

A veces queremos a alguien, pero por el trabajo cotidiano, no nos damos cuenta de ello, y cuando lo entendemos, muchas veces ya no tiene remedio. Nos damos cuenta cuando parten o se alejan, porque en ese instante ya no hay quien se alegre de nuestros éxitos y quien nos aliente en las caídas, penas y derrotas. Es entonces que nos damos cuenta de que no hacen falta, es entonces que vemos que eran un motor en nuestras vidas.

Son ellas las que hacen que nuestra vida tome sentido, primero como madres, luego como compañeras y esposas, como abuelas, hijas o nietas; todas son valiosas e insustituibles, su sola compañía les da otro carisma a nuestras vidas. Porque sin decirlo, son las únicas capaces de hacernos sentir su amor de mil maneras y sin una sola palabra.

Son la persona que sin estar a nuestro lado, nos hacen sentir su apoyo y presencia en todo momento y en todo lugar, simplemente nos acompañan siempre por lejos que se encuentren. Nos dan seguridad, porque sabemos que las tenemos a nuestro favor y que nos apoyan e impulsan siempre.

Ellas que siguen el diario existir de la vida diaria, que a más de organizar su vida y su casa, están al pendiente de toda la familia; son sin lugar a duda el motor de la sociedad; pero más aún, son las que hacen trascender a sus seres queridos y les inyectan fortaleza a diario, con su ejemplo, con su férrea voluntad, con sus caricias o reclamos, pero siempre para vivir mejor y de ahí continuar hacia adelante.

Viven a diario inmersas en sus rutinas de mujer, pero no por ello se olvidan o se alejan de sus seres queridos; a todos ellos los llevan en su corazón a todas partes, sin importar que seamos a veces mal agradecidos.

Aun así con la suma de todo ello, a cada uno de nosotros, nos han forjado y encausado para ser únicos, distintos; eso es lo que nos ayuda a ser nosotros mismos, a ser especiales y auténticos, aunque muchas de las veces nosotros no somos recíprocos y no nos entregamos de igual forma, que sin lugar a duda, “Bien que ustedes lo merecen”.

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